Mes: diciembre 2018

El efecto alejandrita y las gemas que cambian de color

El efecto alejandrita y las gemas que cambian de color

El color es uno de los principales atributos que buscamos en las gemas y uno de los factores que influyen directamente en su valor. Resulta por ello en cierto modo normal las polémicas que ocasionalmente surgen en torno a temas relacionados con él. Este es el caso del cambio de color, también llamado ‘efecto alejandrita’, que experimentan algunas gemas cuando se observan bajo diferentes condiciones de iluminación, la alejandrita o la sultanita son buenos ejemplos.

Antes de continuar conviene aclarar que cuando decimos que una gema cambia de color es porque el cambio se produce entre dos colores no consecutivos del círculo cromático, por ejemplo, de rojo a verde, pero no de rojo a rojo anaranjado.

Esta puntualización es muy importante. No es lo mismo que únicamente varíe su tono, pongamos por caso, de verde a verde amarillento, ya que si es así no deberíamos decir que cambia de color, sino que varía su tono de color.

Algo que, por otra parte, ocurre con relativa frecuencia. En realidad, el tono de color de casi cualquier gema varía ligeramente en función del tipo de iluminación que empleamos.


Conviene aclarar que cuando decimos que una gema cambia de color es porque el cambio se produce entre dos colores no consecutivos del círculo cromático; por ejemplo, de rojo a verde, pero no de rojo a rojo anaranjado.


Eso lo saben muy bien los profesionales de joyería, comerciantes de piedras preciosas y gemólogos. Los zafiros, por ejemplo, muestran su mejor color con luz fluorescente, mientras que, al contrario, las esmeraldas y rubíes bajo esas mismas condiciones de iluminación no despliegan sus tonos de color más atractivos. Por eso, es muy importante juzgar el color de las gemas siempre con la misma luz estándar.

El color es algo muy complejo. Ha sido y es objeto de muchos estudios. En relación al tema que nos ocupa, cabe mencionar dos fenómenos que pueden dar lugar a confusión: el pleocroísmo y la coloración zonal. El primero de ellos, el pleocroísmo, consiste en la variación de color que algunos cristales (no todos) muestran según la dirección cristalográfica en que se observan, si la gema es pleocroica al girarla veremos distintos colores o intensidades. La andalucita sería un caso paradigmático.

El segundo, la coloración zonal, se produce cuando los elementos responsables del color se acumulan en determinados sectores de la gema, a menudo, aunque no siempre, en forma de bandas o líneas, de manera que el color varía de unas zonas a otras del ejemplar.

Pero en ninguno de estos dos casos el tipo de iluminación produce un cambio de color. El estudio de estos fenómenos está incluido en los programas de las escuelas de gemología y los gemólogos los reconocen sin dificultad. No así el público en general, que a menudo los confunde.

Como dije al principio, las gemas que presentan el denominado efecto alejandrita cambian de color cuando se observan con diferente tipo de luz. El efecto recibe el nombre de la famosa variedad del mineral crisoberilo llamada alejandrita. En estas gemas la transmisión del rojo y del azul-verde del espectro visible está tan equilibrada que cualquier cambio en la composición de la fuente de iluminación altera el equilibrio hacia uno de los colores.

La luz diurna que contiene muchas longitudes de onda del azul potencia la transmisión del azul-verde de manera que las alejandritas se ven verdes mientras que la luz artificial (que no sea fluorescente), con más longitudes de onda del rojo, hace que las veamos rojas.

Pero, atención, las alejandritas, para ser llamadas así, deben presentar un cambio nítido de color. En caso contrario se trata únicamente de crisoberilo. Y, por tanto, su valor se ajustará a ello.

Es importante tenerlo en cuenta sobre todo porque últimamente la producción de los yacimientos de Rusia y Brasil, fuentes de alejandritas de buena calidad, ha decaído y se intenta vender material que no reúne las condiciones que acabamos de mencionar.


El mero cambio de color por sí mismo no eleva el precio de una gema si no es atractiva


Además de la alejandrita y la sultanita, otras gemas también pueden ocasionalmente presentar cambio de color, como algunos granates piropos crómicos, zircones y otras más raras. Incluso algunos diamantes de color verdoso llamados camaleón pueden cambiar a amarillo o amarillo anaranjado después de haber estado un tiempo en la oscuridad, aunque después de unos minutos retornan a su color original.

Ahora bien, el mero cambio de color por sí mismo no eleva el precio de una gema si ésta no es atractiva; influyen otros factores como la intensidad del color, la transparencia y ausencia de inclusiones y, por supuesto, el tamaño.

Otro fenómeno de cambio de color es el denominado efecto usambara por A. Halvorsen y B. Jensen. Se produce, como en la alejandrita, por la presencia en el material de dos ventanas de transmisión en el espectro de absorción visible.

Sin embargo, a diferencia de la alejandrita, el color cambia en función del espesor del material o, lo que es lo mismo, de la distancia que recorre la luz a través de él, y no del tipo de iluminación. Se puede ver en algunas turmalinas crómicas procedentes del valle de Umba (Tanzania) que cambian de verde a rojo. Y, también, en algunas cornerupinas y epidotas.

En definitiva, el cambio de color en las gemas no incrementa necesariamente su valor. Si la gema no es atractiva que cambie de color puede resultar interesante para los coleccionistas, pero no en joyería.

Para más información consultar artículo original: www.goldandtime.org/noticia/82214/el-efecto-alejandrita-y-las-gemas-que-cambian-de-color


Horario en Navidades

Horario de NavidadEn nuestra tienda de San Juan de Aznalfarache (Sevilla), el día 29 de Diciembre de 2018 y el día 5 de Enero de 2019, abriremos en horario de mañana de 10:00 a 14:00. En horario de tarde lo haremos  los días 2, 3 y 4 de Enero de 2019, de 17:00 a 20:00


Sotheby's subasta un anillo tallado de un diamante… que aún no está hecho

La casa de subastas cerró la semana pasada la venta de uno de los anillos sin duda más extraños que hemos ‘visto’ en los últimos tiempos. El comprador fue un directivo de la firma Apple, que pagó por él 256.250 dólares.

El anillo forma parte de una subasta benéfica dedicada a la Fundación de Bill Gates y estará realizado a partir de una pieza única de diamante sintético. Y decimos estará, sí, porque a pesar de la cantidad pagada por él, el anillo aún tardará un tiempo en ver la luz puesto que el diamante aún no se ha sintetizado.

La firma encargada de su producción es la norteamericana Diamond Foundry y desde allí aseguran que este será “el mayor reto” afrontado por la empresa hasta la fecha debido al tamaño y la pureza que la gema deberá alcanzar para poder tallar a partir de ella un anillo que se espera tenga entre 2.000 y 3.000 facetas cuando esté acabado.

Para más información consultar artículo original: www.goldandtime.org/noticia/82185/sotheby-s-subasta-un-anillo-tallado-de-un-diamante-que-aun-no-esta-hecho.html


Casi tan codiciado y admirado como repudiado y maldito: el diamante negro

Casi tan codiciado y admirado como repudiado y maldito: el diamante negroEntre la incomprensión, la admiración y el rechazo, pocas gemas suscitan sentimientos tan encontrados como el diamante negro. Podemos citar un par de ejemplos: El primero, El Black Orlov de 67,50 quilates, también conocido como Eye of Brahma, fue robado cuando, todavía sin tallar, estaba engastado en una estatua del dios Brahma en la India. Semejante sacrilegio, cuenta la leyenda, provocó una maldición y a partir de entonces sus sucesivos propietarios fueron muriendo de forma violenta.

Ese fue el caso de la princesa rusa Nadia Vyegin-Orlov, personaje que, aunque no hay evidencias de ser verídico, le dio su nombre. Sea lo que fuere, sí que sabemos con certeza que el Black Orlov, después de haber pasado por varios dueños, sin que murieran violentamente, fue subastado en 2006 y pagaron 360.000 dólares por él.

Por otra parte, el diamante negro Amsterdam pesaba 55,80 quilates en bruto cuando lo compró una empresa holandesa en 1972. El diamante fue tan escasamente valorado por diversos tasadores que parecía destinado inevitablemente a uso industrial.

Sin embargo, una vez tallado en estilo pera dio una gema de 33,73 quilates que en 1973 fue presentada en la exposición conmemorativa del séptimo centenario de la ciudad de Amsterdam. A partir de entonces, comenzaron a surgir ofertas de compra hasta que finalmente, en 2001, fue subastado por Christie’s y adjudicado por 352.000 dólares.

Unas gemas poco conocidas

Pero bajemos de las estrellas. En un plano más modesto los diamantes negros no fueron empleados con asiduidad hasta hace relativamente poco tiempo. Hoy ocupan un espacio importante en la joyería contemporánea. Es fácil entenderlo, reúnen dos cualidades importantes: combinan bien con otras gemas y no son muy caros.

Ahora bien, existe cierto desconocimiento acerca de los diamantes negros y, sobre todo, en lo que respecta a la causa del color.

El color en los diamantes negros no deriva de imperfecciones o defectos en su estructura cristalina como ocurre con los diamantes de otros colores, azul, amarillo, verde… En los diamantes negros el color lo producen inclusiones diminutas, a veces incluso submi-croscópicas, negras u oscuras, que colorean la masa en la que se encuentran.

En general, estas inclusiones son de grafito, magnetita, hematites o hierro. Aunque, más raramente, algunos diamantes deben su color a radiaciones de sustancias con las que estuvieron en contacto cuando se encontraban en el interior de la tierra, dichas radiaciones produjeron en la red cristalina centros de absorción de la luz dando como resultado cristales de un color verde tan oscuro, que pueden llegar a parecer negros.


No está de más recordar que, igual que con otras gemas tratadas, al vender o certificar diamantes negros tratados deberemos indicar, sin ambigüedad, que han sido sometidos a un tratamiento


En la actualidad, diamantes naturales de color negro se están extrayendo de las minas de Marange (Zimbawe) y de Siberia (sin descartar otras procedencias). Pero la mayoría de los diamantes negros que se ofertan en el mercado, en realidad, son diamantes que, al no reunir las condiciones de pureza y/o color apropiadas para gemas, han sido sometidos a un tratamiento artificial.

En líneas generales, sin entrar en detalles, se les aplica altas temperaturas y bajas presiones de manera que las fracturas se grafitizan y el color general que se percibe es el negro. Otra técnica consiste en irradiarlos para inducirles un color verde muy intenso, oscuro, casi negro.

Estos diamantes negros tratados no presentan gran dificultad en cuanto a su identificación: los tratados térmicamente suelen presentar fracturas intensamente grafitizadas, es decir, negras; y, los irradiados artificialmente muestran con luz intensa el color verde oscuro en los bordes.

En este punto, no está de más recordar que, igual que con otras gemas tratadas, al vender o certificar diamantes negros tratados deberemos indicar, sin ambigüedad, que han sido sometidos a un tratamiento.

Casi tan codiciado y admirado como repudiado y maldito: el diamante negroLas minas de Marange, al sureste de Zimababue, se encuentran entre las principales productoras de estas gemas.

En la estela de los diamantes negros también han surgido con fuerza otros materiales que lo imitan. Por ejemplo, la moisanita sintética negra y la circonita negra. Estos dos materiales son imitaciones realmente muy convincentes. En especial la moisanita sintética negra porque tiene una elevada dureza.

Además, hemos podido comprobar en nuestro laboratorio que algunos conductímetros (instrumentos que detectan la elevada conductibilidad térmica de los diamantes), fallan con los diamantes negros e indican que son moisanitas negras creando, de esta manera, más incertidumbre.

Y, a modo casi anecdótico, también cabe mencionar que se han detectado diamantes sintéticos de color azul tan oscuro que parecen negros, pero, por el momento, la producción de este material es muy escasa y no se han detectado cantidades significativas en joyería, por lo que no constituyen un problema.

La joyería está sujeta, entre otros factores, a las modas y con ellas a la entrada de nuevos materiales, algunos son efímeros, otros se consolidan. Uno de estos últimos parece ser el diamante negro.

Ya veremos si pasa la prueba del tiempo. Mientras tanto, comprender qué es el diamante negro proporciona al profesional seguridad en sus transacciones y evita que prosperen los equívocos.

José Manuel Rubio Tendero es Gemólogo y Licenciado en Historia. Investigación y certificación en Laboratorio Gemológico MLLOPIS.

Para más información consultar artículo original: www.goldandtime.org/noticia/82169/casi-tan-codiciado-y-admirado-como-repudiado-y-maldito-el-diamante-negro.html


La alta relojería se introduce en la tecnología blockchain

La alta relojería se introduce en la tecnología blockchain

La manufactura suiza Chronoswiss se adentra en la alta tecnología con el lanzamiento de cinco relojes basados en la tecnología blockchain e inspirados en cinco monedas virtuales, o criptomonedas, para sus nuevos modelos, como son Bitcoin, Nem, Ethereum, Zaif y Comsa.

Pero lo novedoso no es que la marca se inspire en estas monedas para estar a la ‘última’ a la hora de diseñar sus nuevos dispositivos. Lo significativo es que los relojes cuentan con tecnología de seguridad, más comúnmente conocida como blockchain, lo que permite que cada reloj cuente con un certificado digital que aumenta su protección y seguimiento frente a robos, por ejemplo.

La firma con sede en Lucerna, Suiza, exporta a más de 26 países y cuenta con más de 150 puntos minoristas de todo el mundo, entre ellos España.

Para más información consultar artículo original: www.goldandtime.org/noticia/82162/la-alta-relojeria-se-introduce-en-la-tecnologia-blockchain.html