La Estrella del Sur: Julio Verne ya predijo la creación de diamantes sintéticos

La Estrella del Sur: Julio Verne ya predijo la creación de diamantes sintéticosBajo el título La Estrella del Sur o El País de los Diamantes, esta novela de Julio Verne, aunque no de las más conocidas…

… es especialmente interesante porque trata de los yacimientos diamantíferos de Sudáfrica y de los diamantes sintéticos. Pero vista desde nuestra perspectiva del siglo XXI adquiere unos matices peculiares.

Portada de La Estrella del Sur, con los dibujos originales de Léon Bennet

La idea original de la novela procede de André Laurie, pseudónimo de Paschal Grousset, un escritor de obras de ciencia ficción ligado al mismo editor de las obres de Verne, Pierre-Jules Hetzel, uno de los editores más importantes de su tiempo. Es incierto el alcance de la contribución de cada uno, pero la obra fue publicada por Julio Verne en 1884, primero en la revista Magasin d’éducation et de récreation, y luego como libro.

Esta revista, en la que participaba el propio Verne y su editor Hetzel, estaba destinada a la difusión del conocimiento entre los niños y adolescentes, ya que consideraba la instrucción pública como motor del progreso de la sociedad. Con este propósito, las novelas de Julio Verne abordaban, en el marco de un relato de aventuras, los avances científicos más recientes y su posible repercusión en la sociedad.

En este caso “la lección” versa sobre el descubrimiento y explotación de diamantes de Suráfrica, ocurrido poco más de una década antes de la novela. Pero, como ocurría con frecuencia, Julio Verne no puede sustraerse a reflexionar sobre lo que la ciencia puede aportar al futuro, que en este caso es la fabricación o síntesis de diamantes “artificiales”, cuyos primeros experimentos eran tan recientes como los yacimientos sudafricanos. Así pues, 140 años después, estamos en la situación con la que soñó el escritor.

El contexto histórico

La historia transcurre en Griqualand, en el estado libre de Orange, alrededor de 1880, en los comienzos de la explotación de diamantes en Sudáfrica, es decir, muy poco después del primer hallazgo fortuito de un diamante importante (21,25 quilates) en la ribera meridional del río Orange (1867), por el hijo de un granjero boer. Poco después (1869) se descubrió otro aún mayor, de 83,5 quilates en bruto, que se talló y denominó Estrella de Sudáfrica (47,69 quilates tallado) que algunos creen inspiró el nombre del diamante de la novela.

Estrella de Sudáfrica (talla pera de 47,69 quilates).

Los trabajos de minería comenzaron alrededor de 1870 así que, en el momento en el que se desarrolla el relato, la fiebre de los diamantes ya había comenzado. Sin embargo, la explotación se realizaba por particulares, con concesiones (claims) de pequeño tamaño, en las que trabajaban los propios concesionarios y los negros que contrataban, en pequeños pozos de forma artesanal. Aún no existía la De Beers Company (se fundó en 1889) y la mina Kimberley aún no se había convertido en el Big Hole. La ciudad de Kimberley era un campamento de mineros conocido como New Rush.

El Vandergaartkopje (kopje en el idioma de los colonos boers designa un pequeño promontorio) en el que el relato sitúa la explotación de diamantes es un trasunto del ColesbergKopje, donde se encontró en 1871, un diamante de 83,50 quilates. El diamante fue encontrado por un pastor griqua (Swartboy o Zwartboy) que trabajaba para la granja Zandfontein concesión del Capitán Waterboer, jefe de los Griquas.

Los trabajos en la mina Kimberley en la novela de Julio Verne. Ilustración de Léon Bénett de la edición original. A la derecha, El denominado Big Hole es lo que queda de la primitiva explotación de diamantes en la mina Kimberley. Al fondo, la ciudad de Kimberley en la actualidad.

Resumen de la acción

El protagonista, Cyprien Méré, es un ingeniero de minas francés comisionado por la Academia de Ciencias francesa para estudiar la recientemente descubierta cuenca diamantífera del Vaal, en Sudáfrica. Allí se enamora de Alice, la hija del rico dueño del kopje diamantífero y, para hacer fortuna y poder así conseguir su mano, decide dedicarse a los diamantes.

Primeramente intenta explotarlos al modo tradicional, como el resto de los buscadores de diamantes del país, pero, después de un accidente, decide aplicar sus conocimientos científicos para conseguir sintetizar diamantes. En este proceso aparece un diamante de gran tamaño y de color negro que denominan “La Estrella del Sur”; en un principio este diamante parece ser producto de laboratorio, aunque más tarde resultará ser natural. La misteriosa desaparición del diamante y su búsqueda son la excusa para diversas aventuras por la región.

Conoce las variadas tallas de las gemas: Talla brillante moderna / Talla Mazarino / talla rosa

Entre los personajes de la novela encontramos un judío de Amberes que talla el diamante (Jacobus Vandergaart, el primer propietario del Kopje, después expulsado por el actual propietario, Mr. Watkins), un judío portugués, Nathan, corredor de diamantes, diversos buscadores de diamantes venidos de todo el mundo, algunos granjeros ajenos al negocio de los diamantes, un chino dedicados a la lavandería, negros que acuden al trabajo de las minas y Miss Alice, hija del granjero Watkins y la causa del interés de CyprienMéré por obtener diamantes sintéticos que compensen la diferencia de fortuna entre ambos.

La Estrella del Sur: el diamante ‘más grande del mundo’

La Estrella del Sur, el auténtico protagonista de la novela, se describe como el mayor diamante del mundo; ya tallado su tamaño es de 432 quilates y el autor dice que es “dos o tres veces mayor que el Gran Mogol de 280 quilates”. No se sabe con certeza a qué diamante ser refería como “Gran Mogol”, pero, cuando se escribió la novela seguramente no se conocía ningún diamante tallado que pesara más de los 300 gramos en bruto, por lo que la Estrella del Sur es un gigante en su especie.

La novela fue escrita antes del hallazgo del Cullinan (1905) así que el diamante que cita se convierte en el mayor jamás hallado. Cuando apareció el Cullinan se le apodó también Estrella del Sur, probablemente tomando el nombre de esta novela.

El diamante del relato de Verne tiene, en bruto, una forma como de huevo, con un abultamiento que les sirve para tallar una “ventana” y descubrir que es negro. Esta forma de actuar ante la talla de un diamante importante es totalmente verídica. También se dice que es un “romboide dodecaedro”.

Esta expresión no sería correcta hoy día, pero podemos asumir que se trata de un rombododecaedro, una forma muy posible en un diamante y que se puede asemejar a una esfera o a un ovoide si está ligeramente deformado. Además, esta forma era la más apropiada, según los talladores antiguos, para las primitivas tallas brillante.

Rombododecaedro cúbico y Esquema de una chimenea (“pipe”) de kimberlita

La talla no se describe con detalle; lo que sí hace el autor es describir el proceso de talla general de los diamantes y enumerar los tipos de talla más comunes en el momento: talla brillante normal (34 facetas), talla brillante doble (64 facetas además de tabla y culet) y talla rosa (abovedada en facetas). La talla rosa era muy popular en el siglo XIX y está correctamente descrita, pero las otras dos son más difíciles de relacionar con lo que hoy conocemos como talla brillante, y que aparece en 1919, es decir, después de la novela.

La talla Mazarino (34 facetas) está entre los primeros estilos de talla que se denominaron “brillante”, aunque no se corresponde con la talla brillante moderna. Se hablaba también de talla “brillante doble” al referirse a las variaciones sobre la talla Mazarino en las que se iba aumentando el número de facetas para conseguir más brillo. Es probable que Julio Verne conociera los nombres y asumiera el número de facetas también doble, pero hay ciertas imprecisiones ya que habla de facetas, tabla y culata, probablemente derivados de ambigüedades en sus fuentes.

La formación de los diamantes

Las hipótesis que menciona el autor, sobre el origen de los diamantes, son varias. En una de ellas el origen sería volcánico; hay otra en la que los diamantes se generarían por “cambios bruscos”, o bien por la acción del fuego; y también, por supuesto, cita los depósitos de tipo placer.

A estas teorías opone la suya propia de generación del diamante “in situ”, es decir, los nutrientes formadores del diamante habrían sido arrastrados por las aguas hasta una especie de concavidad donde los diamantes se habrían formado como en una geoda. Esta hipótesis le servirá para diseñar el experimento de síntesis de diamante que desencadena la acción de la novela.

Lo cierto es que incluso hoy día existen varias teorías geológicas sobre la formación de los diamantes, incluso sobre diversos tipos de diamantes que se formarían en condicionesdiversas, como los diamantes formados a favor de zonas de subducción o los últimos descubrimientos sobre diamantes “ultraprofundos”. Pero se parte siempre de una formación en zonas más profundas que la corteza, en el manto; es ahí donde se pueden encontrar las condiciones de presión a las que el diamante es termodinámicamente estable.

A finales del siglo XIX los conocimientos sobre Geología “profunda” eran escasos, así que sobre el origen de los diamantes se sabía poco. Hasta ese momento la mayoría de los diamantes se habían encontrado en depósitos de tipo placer. En el siglo XIX se empezaron a considerar desde el punto de vista geológico, que es lo que Julio Verne intenta aportar en esta novela.

A ese respecto, la presencia de pipes parecía sugerir un origen volcánico, pero el desconocimiento sobre sus requisitos de formación (la presión necesaria) y sobre las condiciones reinantes en la corteza y el manto terrestres impedía la elaboración de una teoría verosímil, y sólo se podía especular sobre su formación, que es lo que hace Julio Verne.

El horno de Moissan para sintetizar diamantes. United States Library of Congress

La fabricación del diamante

El primer requisito para fabricar diamantes es conocer su composición. La naturaleza del diamante era conocida desde finales del siglo XVIII (Lavoisier y Tennant), cuando se demostró que era carbono a partir de la vaporización de un diamante a CO2. Así que en la época de la novela intentar su fabricación era, teóricamente, posible.

Depretz, en 1853, hizo pasar una corriente eléctrica desde un cilindro de carbono a un electrodo de platino, en un recipiente al vacío (bobina de Ruhmkorff). Sobre el platino aparecieron unos cristales de forma octaédrica, aunque nunca se demostró que fueran diamantes. Hannay, en 1880 (pocos años antes de aparecer la novela) introdujo parafina, esperma de ballena y litio metálico en un cilindro de hierro sellado y lo calentó a altas temperaturas.

La idea era que la parafina proporcionaría el carbono, que sería extraído por el litio metálico y disuelto en el esperma. Obtuvo una masa cristalina de carbono, aunque es dudoso que fueran diamantes puesto que este experimento no ha podido ser repetido. Los diamantes de su experimento fueron analizados posteriormente y su fluorescencia no es frecuente en diamantes naturales, aunque no imposible. Sin embargo, se duda que consiguiera alcanzar las temperaturas necesarias con el sistema de calentamiento que utilizó.

El experimento de Moissan, en 1893, quien obtuvo, indudablemente, diamantes, utilizó ya un horno eléctrico, en el interior del cuál disolvió el carbono en hierro metálico. Este es el precursor del método HPHT, pero es posterior a la novela, por lo que es en el experimento de Hannay, al que concede crédito, en el que Verne se inspiraría; de hecho, la profusión de coincidencias entre ambos experimentos indica claramente que Verne se basaba en los experimientos de Hannay.

El protagonista en su laboratorio y atizando el fuego. Ilustraciones de Léon Bénett de la edición original

En el relato, el protagonista intenta primero encontrar un fundente gaseoso para el carbono, es decir intenta algún tipo de solución hidrotermal al modo de la formación de la sílice, lo que no resulta, como era de esperar. El recurso del autor es comparar la formación del diamante con la de otro elemento próximo de la Tabla Periódica, el azufre, que se forma en ambiente superficial en las solfataras, por oxidación incompleta del sulfhídrico.

De esta forma, intenta fabricar diamantes a partir de la oxidación parcial de metano, que encierra, junto con partículas de cobre, en el cuerpo de un cañón que sella herméticamente. Este dispositivo es calentado en un horno de reverbero durante varias semanas y posteriormente lo deja enfriar lentamente. Con ello intenta imitar la supuesta formación de los diamantes a partir de elementos disueltos en el agua y concentrados en algún lugar donde el calor habría sido proporcionado por las rocas del entorno.

Este método está inspirado en lo que conocía de la geología y la geometría de los yacimientos de diamantes de la región que constituirían lo que el autor denomina “carbonataras”, por analogía con las solfataras donde se forman cristales de azufre.


Es tentador comparar el método propuesto con el método CVD, que utiliza bajas temperaturas y metano como nutriente del diamante. La visión de Julio Verne profetiza la llegada de la síntesis actual


Este procedimiento resulta poco verosímil, entre otras cosas por las temperaturas alcanzadas. De hecho, el experimento es un fracaso, porque el diamante que aparece dentro del horno resulta, al final, ser natural, introducido allí por un criado del protagonista. Desde un punto de vista teórico, sin embargo, el planteamiento es impecable: el estudio geológico del yacimiento le conduce a una hipótesis de formación que intenta validar experimentalmente.

Desde nuestra actual perspectiva, es tentador comparar el método propuesto con el método CVD, que utiliza bajas temperaturas y metano como nutriente del diamante. El método de sublimación de las solfataras es un análogo, en otras condiciones, del depósito a partir de un plasma del CVD. De esta manera, la visión de Julio Verne profetiza la llegada de la síntesis actual.

Un diamante camaleón y los tratamientos del diamante

En el relato, la Estrella del Sur ve la luz procedente del cañón encerrado en el horno durante largo tiempo y el color que presenta es negro. Sin embargo, después de tallado, desaparece en el transcurso de una fiesta, dada justamente en su honor. Como nadie se percata de este hecho, se atribuye su desaparición a un robo por parte de uno de los negros de servicio. Esto da lugar a una persecución a través de África con sus correspondientes aventuras, como corresponde a este tipo de novela. En el transcurso de este viaje el protagonista visita una cueva cuajada de todo tipo de piedras preciosas: diamantes, zafiros, esmeraldas… guardada como un lugar sagrado por los nativos.

Finalmente se descubre la causa de la desaparición del diamante: un avestruz domesticada se lo había tragado; así que se extrae el diamante del buche del avestruz, y el color que presenta es ¡rosa! La novela indica que se trata, por tanto de un diamante camaleón, que cambia de color con la temperatura. Esto convierte a la Estrella del Sur en un diamante aún más excepcional, no sólo por su tamaño sino también por sus propiedades e indica que Julio Verne ya conocía los diamantes camaleón, aunque en el relato combina datos verosímiles con otros que no lo son.

Actualmente se denominan diamantes camaleón los que experimentan cambio de color al sufrir pequeñas variaciones de energía (calor, luz,…). Son muy raros y los cambios de color se refieren a matices de color, como por ejemplo tonos verdosos que pasan a amarillentos o anaranjados, nunca tan vívidos como el negro y el rosa de la ficción. Además estos cambios son fácilmente reversibles, ya que en cuanto cambian las condiciones de temperatura o iluminación vuelve al color anterior.

En la realidad el diamante camaleón de mayor tamaño que se conoce es el Chopard, de 31,32 quilates, así que un diamante camaleón de más de 400 quilates es verdaderamente excepcional. Dada su rareza es improbable que Julio Verne hubiera podido ver alguno. Lo más verosímil es que tuviera noticias de cambios de color producidos en algunos diamantes por calentamiento. Estaríamos, por tanto, ante un caso de tratamiento de diamantes.

Los tratamientos de color de los diamantes están relacionados con los centros de color producidos por la existencia de diferentes vacancias e impurezas, pero todos estos conocimientos son muy posteriores a la novela. Así pues, se trataría de ensayos puramente empíricos y, desde luego, sin ningún propósito comercial.


Lo más verosímil es que tuviera noticias de cambios de color producidos en algunos diamantes por calentamiento. Estaríamos, por tanto, ante un caso de tratamiento de diamantes


El cambio de color se atribuye a la temperatura en el interior del buche del avestruz, sin embargo, lo que se sabe de los diamantes camaleón es que responden tanto a cambios de temperatura como de luz, así que actualmente lo explicaríamos mejor por la temperatura que sufrió en el horno y la oscuridad del buche del avestruz.

Al ser extraída la piedra es cuando sufriría un cambio brusco; sin embargo el cambio de color que sugiere, de negro a rosa es altamente improbable. No solamente los cambios de color de los diamantes camaleón son muy leves, sino que el color negro de los diamantes se suele deber a impurezas sólidas, no alterables por cambios de temperaturas o de luz. En cualquier caso, es interesante que plantee el tema de posibles alteraciones del color de las gemas por la acción humana en una época tan temprana para este tema.

Las repercusiones sociales

El anuncio de la fabricación de un diamante artificial en una explotación de diamantes tiene que tener efectos importantes, que son los que nos relata el autor, en función de las características de cada uno de los personajes de la historia. Lo interesante es que, en la mayor parte de los casos, podemos reconocer las reacciones de la novela en algunas análogas que ya hemos visto en la actualidad al respecto de los diamantes sintéticos.

En cualquier caso, la primera intención de casi todos es silenciar el hecho, para evitar el desplome de los precios del diamante. Chocan así los intereses económico y científico (representado por el protagonista), el cual desea dar a conocer el logro cuanto antes mejor y al mundo entero.

Inmediatamente la pregunta que se plantean los más astutos es la reproductibilidad de los experimentos. Un experimento sólo es una curiosidad científica; sólo cuando se puede repetir indefinidamente es susceptible de dar lugar a un proceso industrial. Ello es lo que lleva al protagonista a intentar repetir el experimento. Los comerciantes, en función de su probidad, pueden incluso ver una ventaja, si callan el origen del diamante y venden como natural un diamante sintético.

Presentación al público del diamante / Un grupo de enmascarados secuestran al protagonista para evitar la difusión de los diamantes sintéticos Ilustración de LéonBénett de la edición original.

Los productores de diamantes naturales lo ven como una amenaza real que fácilmente puede conducir a la desaparición de su medio de vida. De hecho, en la ficción el intento de linchamiento del protagonista por los mineros, cuando emprende el segundo experimento, sólo es detenido por la revelación del criado de que el la Estrella del Sur es en realidad un diamante natural.

El desenlace

La Estrella del Sur es otra vez expuesta en un banquete homenaje, bajo nuevas medidas de seguridad: encerrada en una jaula de hierro y un globo de vidrio. Sin embargo, de repente desaparece con un estallido y queda reducida a polvo. Que un diamante estalle no es común, pero se sabe que en alguna ocasión les ha ocurrido a algunos talladores de diamantes.

Afortunadamente no es frecuente, más bien muy raro, y podría ser debido a una excesiva elevación de la temperatura en una zona muy puntual donde además debe de existir algún tipo de imperfección debida al crecimiento cristalino, por ejemplo alguna inclusión. ¿Qué se supone que ocurre? Al tallar, quizás se intenta hacerlo en algún plano de excesiva dureza, por lo que la temperatura se eleva de forma exponencial en un muy breve espacio de tiempo; además, la existencia de algún defecto cristalino evita que pueda disipar el calor generado, por lo que la temperatura crece muy rápido y se produce una combustión con explosión (pequeña, pero explosión al fin y al cabo). La reacción química generada en este proceso es: C + O2 : CO2 (Gas) por lo que el diamante desaparece.

La otra posibilidad es que se aplicara una fuerza sobre un plano de exfoliación y que, acompañado de un efecto multiplicador, afectara a otros planos de exfoliación, pero en este caso quedarían restos y pequeños trocitos de diamante, por lo que lo más seguro es que se refiera a la primera posibilidad. Estos fenómenos suceden a escalas pequeñas, por lo que el caso de la novela es una extrapolación poco probable que le ocurra a un diamante del tamaño descrito (432 quilates) y, sobre todo, que suceda espontáneamente.

Evidentemente el autor está aprovechando historias que se contaban entonces sobre los diamantes. Parece que algunos diamantes estallaban, pero nunca llegaban al mercado.

Este final se combina con un cambio en la propiedad de la mina debido a un error cometido en la cartografía que no había tenido en cuenta la declinación magnética. Parece ser que se inspiró en un hecho real, aunque no ocurrido en este caso concreto.

La Estrella del Sur y la Gemología del siglo XXI

Como muchas otras novelas de Julio Verne, “La Estrella del Sur” ha inspirado a sus lectores de distintas maneras, desde la más evidente que es su transcripción al cine (en 1969 se rodó una película del mismo título de la novela, protagonizada por Orson Welles, George Segal y UrsulaAndress) hasta la ya mencionada denominación de un diamante como “Estrella de Sudáfrica”.

¿Y a nosotros, los gemólogos del siglo XXI, que nos sugiere esta historia? Una vez más Julio Verne muestra la buena aproximación que se puede realizar al futuro a partir del uso racional de los conocimientos científicos existentes… aderezado con una buena dosis de imaginación.

Miguel Ángel Pellicer es gemólogo y presidente de AGEDA Aragón.

María Cinta Osácar es profesora de Cristalografía y Mineralogía en la Universidad de Zaragoza.

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